Correspondencia en torno a la historia
Dando cuenta…

por Hanne Campos

 

La primera llamada a todos los socios y ex-socios a contribuir a una “historia abierta…” queda recogida en la carta del 15 de octubre de 1996. Por correo separado también se pide la colaboración a todos los miembros de las sucesivas Juntas Directivas. El primero en responder el mismo mes de octubre es Pablo Población, miembro fundador y ex-Presidente de la Sociedad. Incluye en su carta el programa del I Symposium de la SEPTG celebrado en Madrid los días 1 y 2 de junio de 1973, con la colaboración del PANAP. También incluye el programa del II Seminario sobre psicoterapia de grupo que el mismo Patronato Nacional de Asistencia Psiquiátrica celebró en Oviedo los días 27, 28 y 29 de noviembre de 1970 y escribe: “Verás que en la introducción a la ponencia del IX Symposium aprovecho para recordar el proceso promocional, que no fundacional, de nuestra sociedad. Ya lo habíamos escrito años antes en un Boletín, el 1º de la 1º época… Sé que sobre esta posición mía, en cuanto a la gestación de la SEPTG, hay muchos desacuerdos. Mi propia opinión es que inevitablemente la memoria de cada cual acerca el ascua a su sardina. Quizás un apoyo a mi posición, ya que puedo tener falsos recuerdos como cualquiera, aparte de pioneros en contacto con Rocío Fernández Ballesteros, es recordar que el primer movimiento para hacer algún symposium o congreso sobre grupos, más allá de las guerras de capillas, fue aquí en Madrid, en Ciempozuelos (“Psicodrama, 2ª ponencia del III Seminario sobre Psicoterapia de Grupo, PANAP, Ciempozuelos, octubre 1971), hospital donde yo trabajaba entonces y con el apoyo del PANAP, donde trabajaban buenos amigos que apoyaron y se entusiasmaron con la idea. Rocío y yo habíamos fundado el ITGP con otros compañeros (Carmen Huici, psicóloga que hacía dinámica de grupos, Daniel Valiente, que sumó su formación conmigo en Psicodrama al psicoanálisis, Luciano Sánchez, psicoanalista de la Internacional, y Esteban Alonso, psicólogo. el germen fuimos Rocío y yo mismo, ella venía todas las semanas a Ciempozuelos, donde hacíamos psicodrama en coterapia.. Al ver la productividad de las relaciones interdisciplinarias que teníamos periódicamente en la sede del ITGP, germinó la idea de promover una Sociedad sobre las mismas bases de apertura a todos los modelos. Comenzamos a tomar contactos telefónicos con diversos compañeros de toda España y la gestación dio fruto en unos meses en la reunión fundacional, de la que salió una directiva en la que se buscó un predominio de compañeros psicoanalistas por la sencilla razón que eran la mayoría en aquella reunión. Esta es la historia que yo recuerdo. Por supuesto si encuentro más material te lo enviaré también.”

A finales de octubre el ahora catedrático de Psiquiatría de Granada, Carlos Ruiz Ogara, conocido y activo grupo terapeuta en los tiempos heroicos prefundacionales y fundacionales de la Sociedad, acusa recibo de la convocatoria y nos pide tomar nota de su nueva dirección. Asimismo a finales de octubre responde la Vocal Libre Concha de Diego, ofreciendo su colaboración en lo que pudiera ser de interés. En noviembre, José García Ibañez, un miembro fundador de la Sociedad, pone a disposición de los archivos los primeros cuatro Boletines que se publicaron a finales de los años 70, y comunica su deseo de reingresar en la SEPTG. ¡Vaya reingreso! Esta Sociedad no pierde tiempo. José es el actual Vocal de Formación. Concha Pastor, ex-Vocal de la Zona Este y organizadora de dos Symposiums, indica también en noviembre su intención de contribuir a la “historia abierta…” A principios de diciembre de 1996 Victor Ortega envía posters y programas que él tenía y que faltaban en los archivos generales. Más tarde informa que no encuentra el tiempo necesario de transcribir más datos de su “memoria de evocación septegeiana”.

A principios de enero de 1997 se dirige una convocatoria especial a los miembros correspondientes de la SEPTG quienes, como se puede apreciar por su contribución, un año más tarde trae sus frutos.

Enrique Alonso Espiga, ex-Presidente de la SEPTG y creativo organizador de Symposium y Ponencia, llama los primeros días de enero y muestra su interés en colaborar, pidiendo aclaración sobre el proyecto y las fechas tope de contribución tanto para el congreso de Salamanca como para la eventual publicación final.

El 19 de enero contacto con María Camacho, una de los tres miembros que llevaron adelante la Aproximación a un análisis institucional de la SEPTG de los primeros 11 años. Prometió pasar el material de archivo que aún estaba en su poder de aquella investigación. Y así hizo durante el Symposium de Santander de 1997. Mientras tanto los colegas de Pamplona Patxi del Amo, Conchi Oneca y Aurora Gil trabajaron fuerte en el programa de ordenador para el análisis de las actas, para poder incluirlo en la presentación de Salamanca.

Hacia finales de enero, Stuart Whiteley —ex-Secretario de la IAGP, Presidente-Electo de la Group-Analytic Society (London) y miembro correspondiente de la SEPTG— envía sus felicitaciones para la “historia abierta…” expresando su vivo interés en saber cómo sociedades otras que las anglosajonas por él conocidas se desarrollan a través de los años.

También en enero, Pedro Guilló, ex-miembro de diversas Juntas de la SEPTG y organizador de Symposiums, envía el trabajo que había presentado en el Symposium de Sevilla en mayo de 1976 sobre “Factores de cambio en el Grupo”. ¡Tema cercano al del Symposium de 1998! A finales de febrero de 1997, Luís Pelayo, miembro de largos años y antiguo Vocal de Formación se interesa por el proyecto histórico.

A finales de febrero y principios de marzo de 1997 se celebró el Congreso Iberoamericano de Psicodrama en Salamanca. Ésta fue una ocasión más para impulsar el interés en el desarrollo histórico de nuestra Sociedad. La presencia y contribución de la SEPTG en este Congreso tenía dos razones relacionadas entre sí. Una fue que nuestra Sociedad, que asocia miembros provenientes de diferentes sociedades e instituciones profesionales, desde hace años promueve un hermanamiento con éstas en cuanto asistencia, intercambio y colaboración en los espacios asociativos mutuos. Con la Asociación Española de Psicodrama, de un tiempo a esta parte, se ha ido dando una relación de correspondencia particularmente fructífera. En este sentido, la SEPTG quiso hacer el esfuerzo para contribuir a este Congreso, del que la AEP fue la principal promotora. La otra razón tiene que ver con que la SEPTG reúne en su seno a profesionales interesados en las teorías e instrumentos grupales para fomentar y favorecer el intercambio de puntos de vista y experiencias. En otras palabras, la historia de la SEPTG coincide a grandes rasgos con el desarrollo general del trabajo grupal en España, tanto en su evolución disciplinar como en la vertiente transdisciplinar, multiabordaje y asociativa. El Congreso de Salamanca nos dio la oportunidad de redactar un primer borrador de esta “historia abierta,,,” y presentarlo en una mesa redonda con el título de “SEPTG: una experiencia compartida de 25 años de trabajo grupal en España”. Afirmamos en la introducción de la mesa que los problemas más acuciantes del mundo actual son problemas grupales, colectivos, de cuya solución depende la supervivencia de la humanidad. ¿Quiénes, entonces, si no las asociaciones profesionales dedicadas a lo grupal, pueden cuestionarse sobre la grupalidad humana y la matriz histórica que de manera constructiva o destructiva determina el funcionamiento individual y colectivo?

A finales de abril de 1997 llega una larga y cariñosa carta de Paco Yanes, ex-miembro de la Zona Sur, de Sevilla, en la que, entre otro, dice: “…en  mi práctica cotidiana lidio con el trabajo grupal. Bien es cierto que estoy muy interesado en la orientación bioniana como forma de profundizar en una concepción determinada del grupo, como un todo, y con el intento de lograr una metodología más precisa. Los riesgos —no las ventajas— del eclecticismo abundan en nuestros campos.” Recordando los tiempos del Symposium de Mallorca de 1980 —en el que la Zona Sur y la Zona Este colaboraron en la organización de la ponencia durante un año— musita que “fueron años de mucho empuje, posibilismo e ilusión, con medios e instrumentos muy rudimentarios, que no obstante nos ayudaban a caminar por un territorio dificultoso; recuerdo el trabajo intenso, el estudio, la ilusión por el cambio (lo ideológico) y sobre todo la preocupación por encontrar una teoría precisa (y preciosa), el interés por la cosa pública (en la que continúo: ESM comunitario), la ideología como instrumento de cambio (hoy tan alejada de nuestra práctica) y tantas y tantas cosas que de una u otra forma han ido quedando en el camino, … ¿es necesario que sea así? También anotar en el haber que se ha ido produciendo un sedimento, que a través del filtro de la experiencia se ha convertido en lo que somos o creemos ser.” Y acaba con un “aunque no estemos en contacto físicamente y que a pesar de que pase el tiempo sin que podamos vernos o escucharnos, os recuerdo con mucho cariño. Aquí estoy. Quizás pronto podamos encontrarnos. Saludos para todos los compañeros de la SEPTG. Vuestro amigo P. Y.”

En una última y larga carta del 14 de julio de 1997 se informa que tanto la Junta Directiva como la Asamblea Anual de Miembros que se celebraron durante el Symposium de Santander a principios de mayo aprobaron por unanimidad la siguiente propuesta: 1. Publicar para el 25 aniversario de la SEPTG un volumen monográfico de historia abierta, siguiendo las líneas que se han ido perfilando a lo largo del proyecto. 2. Informar de nuevo a todos los miembros y ex-miembros de la SEPTG de la existencia del actual documento de trabajo —el borrador provisional de la “historia abierta…”— y que tanto la Vocalía de Prensa como las Vocalías de Zona tendrán a su disposición una copia del documento de trabajo tal como se encuentra compilado en el momento actual y un disket para que los Vocales puedan tratar el tema con los miembros según crean conveniente. 3. Invitar una vez más a todos los miembros y ex-miembros de la SEPTG a contribuir a esta publicación colectiva. Las contribuciones podrán ser de tres tipos: a) Rectificaciones, sugerencias o comentarios al texto. b) Documentos, datos o fotografía debidamente referenciados que quepan ser incluidos o convenientemente mencionados y archivados. c) Trabajos personales relacionados con la historia de la SEPTG, indicando en qué parte del documento se desea incluirlos.

El 3 de agosto, Marino Alvarez Mínguez, otro de los ilustres miembros de hace muchos años, acusa recibo de la carta de julio y nos recuerda que falta en los documentos escritos de la Sociedad su colaboración en el Symposium de Babia sobre “Ortodoxa y heterodoxa”. Entre otro, siente “no estar en los mejores colaboradores que anotas en tu Circular”. ¡Estas, Marino, estas! La SEPTG sin ti sería impensable. El 29 de agosto Ana Guil, Vocal de la Zona Sur informa tener copia papel del documento de trabajo. Joan Palet, Presidente de Honor, en septiembre de 1997 entrega sus comentarios adicionales al trabajo de Juan Campos “Recuerdos, olvidos,…” El 3 de diciembre Rocío Fernández-Ballesteros, miembro fundadora, excusa el retraso en responder y dice que la pequeña nota que acompañaba la carta “ha producido en mí la emoción de recordar mi estrecha colaboración con la SEPTG.” Pide que le informemos en qué forma puede colaborar con nosotros en ese Symposium del 25 aniversario. A finales de diciembre Diego Luna González, miembro de muchos años, nos informa: “Os sigo con afecto y gratitud a través de los Boletines y demás documentación de la SEPTG que no para en su empeño de proseguir como punto de encuentro, recuerdos y estímulos.” Afirma su intención de contribuir al proyecto, pero dice estar muy absorbido por la práctica pública y privada. Diego para mi es el paradigma de muchos miembros de la SEPTG que, no pudiendo estar presente en persona la mayoría de las ocasiones, siguen el desarrollo de la Sociedad, creen en sus proyectos, aprecian como referente el contacto a través de la palabra escrita y con lealtad contribuyen con sus cuotas a que se puedan seguir los objetivos que progresivamente se marcan. En este sentido y desde estas páginas un enorme ¡gracias! a todos los miembros de la SEPTG.

Aquí termina esta pequeña glosa de los diálogos por escrito que también forman parte del día a día de la historia abierta de nuestra Sociedad que se va tejiendo a través de los años… Espero que dentro de cinco, diez, veinte años algunos se acuerden de dónde venimos para proyectar con esperanza el futuro colectivo.

Antonio Machado, curiosamente muy presente en estas páginas, nos habla de un itinerario solitario en el XXIX de sus memorables “Soledades: Proverbios y Cantares”:

“Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

y al volver la vista hacia atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,

sino estelas en el mar.”

Pensando en un mundo solidario —la diferencia es una sola letra— que une a estos caminantes solitarios, pienso que:

Las historias escritas son las huellas de los grupos

que dejan sus estelas en el universo humano que van creando…

recreándolo en la experiencia y, entre dolor y gozo,

dejando nuevas huellas entre la lucha por el futuro

y la añoranza del pasado…

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